¿Qué he estado escuchando esta semana? Semana 41/2026

Nargaroth es una de esas bandas de las que siempre oyes hablar, pero de las que nunca has escuchado un disco. Es con Apocalyptic Steel (2026) cuando me pongo a subsanar este error, encontrando un disco de black metal crudo a la vieja usanza, aunque con algún ramalazo que les acerca al heavy metal clásico. Cumplen a la perfección con el manual del black metal (rapidez, agresividad, sonido afilado) y gozan de algún que otro riff pegadizo. Es un disco que deja buen poso.

La gente habla maravillas de Rituals of Shame (2026), el último álbum de los ingleses Warning, pero a mí se me ha hecho cuesta arriba. Su doom metal melódico, lento y pesado, es demasiado lineal, apenas hay cambios y los temas acaban por hacerse un tanto indistinguibles unos de otros. Tiene sus momentos, pero no termina de engancharme.

También es doom metal melódico lo último de Todomal, Graveyards of Joy (2026), pero el resultado es muy distinto. Hay temas lentos, otros más dinámicos, mucha melodía, partes atmosféricas, juegos de voces... Son capaces de juntar partes con guitarras pesadas y crujientes con otras en las que no hay distorsión o trabajan con guitarras acústicas, acompañadas por ocasionales arregles de teclados y violín. Me ha encantado, es un disco accesible a la vez que repleto de matices y detalles, un disco que con las escuchas va ganando enteros.

Los daneses Only Human debutan con Planned Obsolescence (2026), disco que nos venden como el nuevo advenimiento en el metal progresivo y que a mí me parece una mezcla de metalcore y progresivo como ya se viene haciendo, en la onda de Monuments o similares. Ojo, esto no quita que lo hacen muy, muy bien: los temas están cargados de energía y potencia, con partes crudas y agresivas que se intercalan con partes más tranquilas y atmosféricas. Suena bien y tiene su punto, pero no es la increíble novedad que afirman que es.

Los americanos Malefic publican ahora su primer álbum, Impermanence (2026), a pesar de haber estado un tiempo dando vueltas. Proponen un cruce de death metal melódico y black metal con algún ramalazo que les acerca al heavy metal clásico, aunque por sonido se identifican mucho más con el primero. Producción limpia y nítida, sonido de guitarras cortante y afilado y un equilibrio entre agresividad y melodía bien templado. Entretenido.

Hay una especie de revival o resurgimiento alrededor de la figura de Death: a Death To All y Gruesome se añaden ahora Left to Die, que es el 50% de Gruesome con otro 50% de exmiembros de Death. Initium Mortis (2026) es su primer trabajo, un álbum que rinde homenaje al death metal primigenio de finales de los 80, desde las composiciones al sonido. Así como a Gruesome sí que le pillo el punto, la propuesta de Left to Die es más death/thrash y no termina de gustarme. Tiene sus momentos, pero que un disco de 26 minutos se haga largo tiene su mérito.

Está chulo lo nuevo de los australianos Psycroptic quienes, a lo tonto, llevan ya nueve discos con este The Pulse of Annihilation (2026). Death metal técnico con influencias del metalcore o sonidos más modernos, con una base potente y con pegada sobre la que se van desplegando los riffs, arpegios y melodías que dan forma al álbum. Suena genial, compacto y potente a la vez que nítido y limpio, con temas bien construidos. Gran trabajo, sin duda.

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