De Santiago Posteguillo, autor de este Roma soy Yo, ya había leído Circo Máximo, segunda novela de su trilogía sobre Trajano (por qué uno puede empezar una trilogía por el medio es una historia para otro momento). El escritor valenciano, profesor universitario en sus ratos libres, se ha especializado en escribir sobre la Roma antigua: además de la mencionada trilogía sobre Trajano, tiene otra sobre Escipión el Africano, una bilogía sobre Julia Domna y la trilogía sobre Julio César, de la que Roma soy Yo es el primer volumen. Posteguillo también ha escrito sobre historia de la literatura, pero eso es harina de otro costal.
En este Roma soy Yo, primer volumen de la trilogía sobre Julio César, Posteguillo relata los años de infancia y juventud de quien sería una de las personalidades más reconocidas de la historia romana y uno de sus líderes más importantes. Sin embargo, antes de eso, Julio César fue niño, adolescente y un joven abogado al que su familia (en especial su madre Aurelia) ha convencido de estar destinado para la gloria.
El punto de partida se sitúa en una de las treguas del conflicto entre los optimates (senadores romanos de buenas posiciones) y los populares (partidarios de un reparto más equitativo de la riqueza y de otorgar derechos y la ciudadanía a los oriundos de los territorios conquistados por Roma). Como se puede ver en la actualidad, problemas viejos para tiempos nuevos.
Es en este ambiente en el que un joven Julio César pretende iniciar su carrera en el cursus honorum asumiendo la acusación en un juicio instado por unos prebostes macedonios frente a Dolabela, poderoso senador romano, al que acusan de fraude, expolio y violación. Dolabela, uno de los optimates más poderosos, no tiene miedo del juicio pero César, enrolado en el bando popular, siente que ha de hacerse justicia de alguna manera.
Partiendo de esta premisa la novela nos lleva a los años de infancia de Julio César, donde nos introduce a su tío Cayo Mario, legendario general romano siete veces cónsul; en los años de adolescencia, nos relata el aprendizaje sobre el arte de la guerra que César recibe de Mario a través del prolijo relato de la campaña frente a los teutones y cómo conoció a su primera esposa, Cornelia Cinna; y, finalmente, nos lleva al relato de su exilio y su redención en la campaña de Lesbos, donde se descubrió como fino estratega militar. Estas historias se van entretejiendo con el desarrollo del juicio hasta llegar a su desenlace, que acaba desembocando en el segundo exilio de Julio César.
Todas estas historias están narradas de forma magistral por Posteguillo: dueño de un cuidado lenguaje, la recreación histórica está sumamente lograda (para lo que ha contado con la ayuda de catedráticos de Derecho Romano); la infancia y juventud de César no es un periodo del que haya demasiados registros históricos pero el autor es capaz de rellenar los huecos con hechos novelados de tal manera que no resultan impostados o extraños en el relato.
Una buena novela donde historia y acción se dan la mano muy acertadamente. Un gran inicio para una trilogía que ahora me veo en la necesidad de completar.

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