Los ingleses Ihlo intentan darle una vuelta de tuerca al metal progresivo con su segundo álbum, Legacy (2025). Partiendo de lo que conocemos como metal progresivo clásico, añaden un sonido de guitarras propio del djent, muchas partes atmosféricas y muchas influencias del pop que hacen del sonido de la banda algo bastante accesible. Eso sí, es un disco con gancho, con temas entretenidos, repletos de detalles, estribillos y melodías pegadizos y accesibles.
Ya había hablado de Skaphos con anterioridad y ahora toca revisar su última obra, The Descent (2026). Siguen practicando ese black/death metal oscuro y pesado, en la onda Behemoth, quizá algo menos frenético que el de los polacos. Temas con una ambientación oscura y opresiva, desde el tono de las guitarras a las voces, muy guturales. Los temas siguen sonando muy potentes y nítidos, a pesar de lo oscuro y espeso de la producción. Siguen a un nivel muy alto.
Angell, otro de los vástagos de Ihsahn, tiene nuevo EP: Unveiled (Demo 2026) (2026). Sigue por los derroteros de su padre, a medio camino entre el black metal y una propuesta más progresiva, que da buenos resultados. A veces rápido y furioso, a veces elegante y majestuoso, el EP resulta entretenido, demuestra que Angell tiene buenas ideas, plasmadas con acierto en los temas. Además ha sacado un sonido potente, a medio camino entre lo caótico y lo refinado que beneficia mucho a las canciones. Angell sigue creciendo y progresando como músico, ya veremos hasta dónde llega.
Los suecos Stellar Circuits tienen nuevo EP, In the Smoke (2026). Se mueven entre el metalcore, el djent y el metal progresivo y no dejan una mala sensación, aunque tampoco terminan de sonar del todo redondos. Guitarras pesadas, dueto de voces poperas y agresivas, mucha parte atmosférica a base de sintetizadores y guitarras limpias es lo que nos vamos a encontrar en este título. Se deja escuchar bastante bien, aunque a ratos no termine de encajarme.
Vamos con el álbum debut de los polacos Abuser, Blood Marks (2026). Es un disco de thrash metal rápido y agresivo, a medio camino entre el thrash alemán de los 80 y unos Slayer, con la presencia de algunas partes algo más lentas y pesadas. Han sacado un sonido moderno, afilado y cortante, que realza la potencia de los temas. No obstante, es un disco un tanto lineal, manejan 4 o 5 buenas ideas pero las repiten hasta la saciedad, lo que hace que vaya perdiendo fuerza según van pasando los temas. Aún así, no está mal y se deja escuchar.
Lucky (2025) es el segundo álbum de Firstborne, banda en la que actualmente militan Chris Adler (ex-Lamb of God) y James LoMenzo (Megadeth). Lejos de la propuesta thrashera de ambas bandas, aquí tenemos un heavy metal/hard rock de corte muy americano, con fuertes influencias del blues. El disco no está mal, es melódico y contundente, con temas a medio tiempo y otros más cañeros, repleto de buenos riffs y un gran vocalista. Una sorpresa agradable, sin duda.
Mira que Voivod tienen buena prensa, pero yo no puedo con ellos. Lo intento por enésima vez con Symphonique (2026), álbum en directo grabado con la Orquesta Sinfónica de Quebec, pero no hay manera: no me gustan y por mucha orquesta que pongas, no les veo la gracia. Ojo, el disco suena espectacular y se aprecia el trabajo puesto en los arreglos, pero lo mío con Voivod es tarea imposible.

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