¿Qué he estado escuchando esta semana? Semana 40/2026

Después de ver a los alemanes Dominum en el Z! Live tenía curiosidad por cómo suenan en disco: en Night is Calling (2026) se puede comprobar que su sonido es más compacto y moderno que el heavy/power tradicional con el que los identifiqué en un principio, pero demuestran igualmente ser capaces de escribir temas con gancho, pegadizos y melódicos a la vez que potentes. Está chulo.

 

Menos convencido termino The Voyager Golden Banquet (2026), cuarto álbum de los franceses Deliverance. Por más que lo escucho, no sé muy bien a qué carta quedarme con ellos: mezclan sludge y black metal, son capaces de sonar rápidos y agresivos o pesados y profundos en un mismo tema y esa mezcla descoloca un poco. Hay momentos en los que engancha sobremanera y otros en los que resulta demasiado espeso. Hay que darle tiempo para profundizar en sus temas, largos y complejos.

 

Suecos y tocando death metal, ya podemos imaginarnos por dónde van los tiros con Xorsist y su tercer álbum, Aberrations (2026). Death metal de la vieja escuela, dotado de un sonido pétreo pero nítido y pulido a la vez, que pone al día el ese sonido clásico, cortante y agresivo, gracias a los beneficios de las producciones modernas. Temas con gancho, aunando contundencia y velocidad, pero no exentos de melodía. Eso sí, de originalidad van justitos...

Menudo viaje en el tiempo que nos proponen los americanos Stormkeep con su The Nocturnes of Iswylm (2026), un auténtico revival del black metal sinfónico y melódico de los años 90. Las guitarras suenan crudas y sirven de soporte a unos teclados que gozan de protagonismo. Los temas son rápidos pero entremezclan partes más lentas y atmosféricas, elegantes y majestuosas. Hasta el sonido tiene reminiscencias de la época, un tanto embarullado y farragoso, como en aquellos tiempos. Una gozada.

Crippled Black Phoenix es un grupo inglés de oscuro post-rock, encabezados por Justin Graves (Iron Monkey) y que lleva ya 13 discos, siendo este Sceaduhelm (2026) el último de ellos. Temas a veces atmosféricos, a veces guitarreros, coronados por las voces de Belinda Kordic (hipnótica, más presente en los temas atmosféricas) y Joel Segerstedt (grave y profunda, más presente en los rockeros) Está entretenido, aunque en algún momento se hace más difícil de digerir: la vertiente rockera está muy bien. la atmosférica y experimental tiene sus momentos...

Aunque A Bleeding Tree Hanging Self Destruction (2026) sea el debut de Arise From Worms, lo cierto es que la banda está formada por gente muy veterana de la escena (Cryptopsy, Incantation, Morbid Angel). Estamos ante un disco de death metal técnico con numerosos cambios de ritmo, que aúna velocidad y medios tiempos, riffs complejos, arpegios y solos pirotécnicos, con mucha influencia de John Petrucci en estas líneas. Tienen, además, un sonido limpio y nítido que no hace perder fuerza a las partes contundentes y realza las virtuosas. Han contado, además, con la colaboración de Derek Sherinian (Dream Theater, Yngwie Malmsteen) para meter algún teclado, por lo que la amplitud de miras a la hora de aunar influencias es muy amplia. Gran disco.

Desde Rusia con violencia, Cranial Osteotomy publican Vortex of the Dark Knowledge (2026), su segundo álbum. Brutal death salvaje y agresivo, rápido y pesado, dotado de un sonido demoledor: la batería suena potente y las guitarras afiladas y cortantes. Por lo demás, aplican a la perfección el manual del brutal death, por lo que apenas encontramos melodías o solos. No está mal, pero apenas se apartan del cliché del estilo. Funciona, pero carece de originalidad.

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