¿Qué he estado escuchando esta semana? Semana 38/2026

Me salgo un rato del metal para escuchar por primera vez a la londinense A.A. Williams, que ha estrenado su cuarto álbum, Solstice (2026). He salido muy satisfecho del experimento, que consiste en una especie de rock gótico, guitarrero, oscuro y con aires folkies. La ambientación está muy trabajada y los temas son entretenidos, pegadizos y variados. Todo un descubrimiento.

Sigo fuera del metal escuchando lo último de Miracle, The Living Likeness of My Electric Daemon. Esto es un disco de pop electrónico que me recuerda mucho a Pet Shop Boys y similares, muy entretenido y bastante animado (y hasta bailable). Tiene de vez en cuando un punto más gótico y oscuro, pero en general es bastante luminoso. Una grata sorpresa.

El cuarto disco de los americanos Genghis Tron, Signal Fire (2026), es una curiosa mezla entre pop con sintetizadores, grindcore, rock industrial y metal moderno. A ratos melódico, a ratos agresivo, la verdad es que no he terminado de pillarles el punto, salvo por pasajes ocasionales. Es más, tiene momentos en los que me pone hasta nervioso, así que no creo que insista con ellos.

Bloodhunter siguen subiendo peldaños en su carrera, ahora fichando por RPM para la edición de este Sons of the Abandoned (2026), su cuarto álbum de estudio. Es un disco de death metal melódico, muy en la línea de los Arch Enemy clásicos, por el tipo de melodías y estructuras, aunque también se aprecian influencias de sonidos más modernos, cercanos al death metal más moderno. Los temas están muy bien, aunando melodía sin renunciar a la potencia y la agresividad, y tienen el suficiente gancho para hacer que la escucha sea entretenida. Muy buen disco que ratifica su crecimiento como banda.

Conocía a Sascha Paeth por su faceta de productor, pero como músico nunca había escuchado nada suyo. Ahora me pongo Livin' in Hysteria (1991), segundo disco de Heavens Gate, y me encuentro un señor disco de heavy metal rápido y cañero, de sonido contundente (para los estándares de la época). Con algún aire al power metal alemán, su sonido es más cercano a unos Judas Priest, permitiéndose incluso escarceos más progresivos. Gran trabajo sin duda alguna.

Dueños de una sólida discografía, los alemanes Fleshcrawl presentan su décimo disco, Epitome of Carnage (2026). Con una larga trayectoria a sus espaldas, este álbum es un sólido trabajo de death metal sueco pesado, rápido y agresivo. Han puesto al día el clásico sonido de guitarra del género, nítido pero a la vez espeso y cortante. Los temas mezclan con acierto partes rápidas y pesadas, tienen riffs y estribillos pegadizos y ocasionales melodías que lo hacen entretenido. Tras treinta años de carrera, poco más se puede pedir.

Incessant Affliction (2026) es el segundo disco del dúo indonesio Vertiginous. Como no podía ser viniendo de allí, estamos ante un trabajo de brutal death metal que alterna rapidez y brutalidad e introduce ocasionales pasajes más técnicos, pero en su mayor parte transita a mil por hora. Han sacado un sonido muy potente y afilado, a la vez que limpio y cristalino. Está ejecutado de forma soberbia y tiene algún riff y sección interesante por ahí repartida, pero al final el contexto del brutal death es el que es y ellos se ciñen al manual de forma perfecta.

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