No sé muy bien qué pensar de ...Evolving to Nothingness (2026), última obra del dúo Distant Harmonies. Enmarcado dentro del género progresivo, a medio camino del rock y el metal, no termino de conectar con su propuesta, al menos en la primera mitad del disco. Temas atmosféricos, repletos de teclados y riffs y melodías de guitarras, con unas voces limpias lejos del despliegue del metal. La ejecución es perfecta y el sonido una gozada, y algunos temas los he disfrutado (el instrumental Still Dreaming), pero al principio me ha costado, la segunda parte en cambio ha sido una gozada.
Después de finiquitar Crystal Viper, Marta Gabriel vuelve al ataque con Leatherwitch, banda de la que es única integrante, con la ayuda del guitarrista Giuseppe Taormina a los solos. First Spell (2026) es su debut y en él encontramos una continuación a Crystal Viper, insistiendo en ese heavy/power metal rápido y lleno de armonías. El punto más destacable sigue siendo la voz de Marta Gabriel, todo un prodigio a cuyo lucimiento está enfocado el álbum. Disco entretenido y resultón, el único punto negativo que le veo es lo floja que les ha quedado la versión del Ride the Sky de Helloween, carente de toda la fuerza y garra del original.
Vaya por delante que Sol (2016), el segundo álbum de Sowulo, me ha gustado bastante, pero también he de decir que es la banda sonora perfecta para el mercado medieval de tu pueblo. Folk medieval a base de percusión, arpas e instrumentos de viento. Es un disco atmosférico y muy relajante, sin esa configuración de ritual que encontramos en los discos de, por ejemplo, Heilung. Ideal para desconectar un rato.
Tengo la suerte de poder haber visto a los japoneses Defiled en directo y tenía mejor recuerdo de ellos. Su último trabajo, Altered State (2026) me ha parecido bastante soso y aburrido en líneas generales, con algunos momentos ocasionales más inspirados. Tampoco ayuda el sonido, con unas guitarras enterradas en la mezcla mientras que la batería sale victoriosa. Bastante decepcionado...
Tengo mis contradicciones con Denigration (2026), última entrega de los ingleses Ingested. Es un compendio de slam, brutal y death metal técnico, y hay partes que me encantan y partes que me matan: cuando meten brutalidad a saco, con esa caja hiperdisparada, o las partes ultrapesadas y brutales, pues no me terminan de gustar, pero las partes más cercanas al death metal técnico tradicional, esas no tienen precio. Así que termino el disco y me queda una sensación extraña, de sí pero no, de estar ante algo que a ratos es una genialidad y a ratos es impenetrable.
Con parecidas características, Monument of Misanthropy, en cambio, han sabido darle otro aire a Washington State Charm (2026). Igualmente brutal, con partes rápidas y caóticas mezcladas con otras más pesadas y contundentes, la presencia de alguna melodía aquí y allá y los riffs técnicos e intrincados hacen más disfrutable el disco. El sonido de guitarras, mucho menos monolítico y más afilado, ayuda también a la hora de escuchar el disco. Entretenido.

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