Una tendencia en esta página es descubrir bandas de las que no tenía noticia alguna, como son los baleares SolNegre, que acaban de lanzar su segundo disco, Anthems for the Grand Collapse (2026). Puro doom/death metal melódico y atmosférico, con partes lentas y pesadas y algún ramalazo más cañero y agresivo. Buenos riffs de guitarra, plagado de melodías tristes y melancólicas, con presencia de teclados y violines que van adornando los temas y alternancia entre voces masculinas y femeninas y limpias y guturales. Entretenido, aunque te tiene que gustar el doom triste y depresivo...
Tampoco sabía nada de Toward the Throne y estoy maravillado ante Midnight (2026), su segundo álbum. Es un compendio de black y death melódicos con un fortísimo componente avantgarde/progresivo que se manifiesta a través de elegantes medios tiempos atmosféricos, curiosos arreglos de teclado o guitarra y cambios de ritmo constantes. Gozan además de un sonido muy nítido y logrado, potente en las partes rápidas y agresivas y suave y acogedor en las limpias y atmosféricas. Un disco muy, muy logrado.
A pesar de que, por lo que veo por ahí, llevan dando vueltas desde 2014, no ha sido hasta ahora que Horrific Visions han publicado su primer LP, Remnants of Atrophy (2026). A medio camino entre el death y el brutal death, ya sabemos qué esperar de ellos: guitarras crujientes con un sonido más propio del death metal tradicional que del brutal, una batería con protagonismo y una voz cavernosa. Para mí gusto, cuando optan por partes más pesadas (o las menos salvajes) es cuando más brillan. Da la sensación de que con algo menos de brutalidad hubieran brillado más.
Después de descubrir a Asphagor, sigo explorando su discografía con The Aphotic Vortex (2025), su último trabajo. Es un disco conceptual en el que su death/black metal luce verdaderamente bien. Entre los interludios instrumentales y los temas propiamente dichos, encontramos medios tiempos rítmicos y solemnes seguidos de partes rápidas y agresivas, siempre con un componente melódico muy marcado. El sonido es siempre limpio y nítido, lo que ayuda a resaltar a los temas. Quizá algo menos logrado que su anterior álbum, pero aun así un disco bastante entretenido.
Después de oír su último single, vuelvo con Gåte y Ulveham (2024), su anterior lanzamiento, para llevarme una absoluta sorpresa. Esto apenas tiene nada que ver con el pagan neofolk del single, es una especie de pop/rock/folk con guitarras eléctricas, batería y sintetizadores, con algún atisbo de metal por ahí suelto. Superada la sorpresa, se deja escuchar ya que los temas tienen melodías pegadizas y mantienen con acierto el aire folk.
Qué buena impresión ha dejado Thaw (2026), el último EP de los ucranianos Drudkh. Tres temas grabados durante las sesiones de su anterior álbum y que suponen un paso más en su black metal de aires paganos. Las protagonistas son las melodías, con ese aire melancólico y atmosférico, con un sonido crudo y desgarrado pero nítido a la vez.
En cambio no consigo que The Dark Overlords of the Universe (2026) de los finlandeses The Ghoulstars consiga convencerme igual. Es una mezcla de rock, metal y punk rock, con riffs y estribillos pegadizos y algún momento más cañero. Tienen sus momentos, suenan entretenidos y no están mal, pero no sé, no terminan de engancharme. El disco se deja escuchar, eso sí.

Comentarios
Publicar un comentario