Había escuchado el primer disco de Impure Wilhelmina con un cierto interés, pero es que este Le Sanglot (2026) lo supera con creces. Su propuesta está a medio camino entre el rock y el metal gótico, con un resultado muy chulo. La base rítmica es pesada y contundente, pero las líneas melódicas, a medio camino entre lo luminoso y lo oscuro, están siempre presentes, nítidas y atmosféricas. La voz limpia le da además un aire accesible, doblando esas melodías y permitiendo sumergirse en los temas fácilmente. A mí me ha gustado mucho, es un disco entretenido, variado y pegadizo.
Cuando me encontré los temas promocionales de Yoth Iria no me podía creer lo que estaba oyendo, hasta que vi que es la banda de Jim Mutilator, ex-bajista de Rotting Christ. El parecido entre ambas bandas era demasiado descarado como para pasarlo por alto, y en este Gone With the Devil (2026) se aprecia sobremanera. Eso sí, al menos han optado por parecerse en lo mejor: temas a medio tiempo, hímnicos y solemnes, con mucha melodía y unas voces que más que cantar, recitan. Mucha ambientación esotérica que da como resultado un estupendo disco que parece un spin-off de Rotting Christ, pero bienvenido sea.
Tras la tortuosa salida de Pako Deimler de Avulsed (con dosis extra de salseo), el guitarrista se desquita presentando el último álbum de su propia banda, Deimler. El disco, Darkness Falls (2026), es un compendio de death metal de la vieja escuela, rápido y contundente y con un tono de guitarra extraído de aquellos tiempos. Encontramos riffs potentes y ocasionales solos de guitarra en un disco que se deja escuchar, aunque tampoco es que sea el colmo de la originalidad.
Tampoco es el colmo de la originalidad lo nuevo de Revolting, Supernatural Anthems (2026), enésimo disco que publica este año Rogga Johansson. La receta es la de siempre con este hombre, death metal sueco de la vieja escuela, con una producción más limpia y nítida pero con el tono de guitarra clásico de la época. Es un disco bien escrito, entretenido, pero es que no deja de ser otro clavo igual a los anteriores...
Se hace duro escuchar The Ghost of a Future Dead (2026), el premonitorio último álbum de At The Gates (al menos tal y como los hemos conocido). La muerte de su carismático vocalista Tompa Lindberg es un trago difícil de superar, pero si su testamento musical es este disco (joder con el título...), tiene que estar orgulloso de él. Es un disco que aúna todas las virtudes de At The Gates: velocidad, potencia, riffs y melodías por doquier y un enorme despliegue por parte de Lindberg. Tiene un cierto aire melancólico (supongo que por la situación que estaban viviendo), pero el disco es una gozada, de principio a fin. Si no es el disco del año, cerca le andará.
Mientras parece que Heilung van pensando en ponerse en marcha para 2027, algunos de sus miembros se mantienen activos: por un lado, Gåte se unen a la vocalista Maria Franz para su single Sannsinger, un tema a medio camino entre el new age y el folk celta, menos "primitivo" que Heilung. Suena interesante y me he apuntado toda su discografía para repasarla. Por otro lado, Kriigerkult (banda de Karl Uwe Faust, fundador de Heilung, y que cuenta con el coro que les acompañaba) lanzan su primer single, Mahakala, en el que al estilo de Heilung le incorporamos batería, bajo, sintetizadores y un aire más tibetano y oriental. El single dura 10 minutos y tiene demasiadas cosas, que no están mal, pero hacen difícil juzgar. Aun así, prometedor.
Llevo demasiado tiempo escuchando solo metal extremo, así que para variar, me pongo con Chroma Key y su debut Dead Air for Radios (1998). Lanzado tras la sorpresiva salida del teclista Kevin Moore de Dream Theater (inicio del fin de la banda para algunos), quien prácticamente escribió y grabó el álbum (salvo baterías y las ocasionales guitarras), es un disco de rock progresivo, muy melódico, poco guitarrero y muy cercano al jazz. Está chulo y entretenido.

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