Los principales valedores del slam brutal death, Devourment, están de vuelta tras siete años de silencio con el EP Pious Impiety (2026). Tres temas de brutal death metal pesado y contundente, en el que la velocidad no lo es todo. Afinaciones ultrabajas y una voz gutural salida del infierno son los ingredientes de este EP. Como novedad tras siete años sabe a poco, pero está entretenido y deja con ganas de más.
Los franceses S.U.P. (o Supuration, o SUP) son una de las bandas más curiosas del underground. El clásico Chronophobia (1999) es una de las muestras de lo que es el avant-garde metal, una mezcla de death metal técnico con influencias de jazz, rock y cualquier cosa que pudiera sonar en ese momento. El sonido de guitarra es crujiente pero sin ser demasiado agresivo y la base rítmica suena profunda y potente. Es un disco en el que pasan muchas cosas, hay medios tiempos y partes rápidas, cambios de ritmo, vocas guturales, limpias... Un disco indefinible pero que acaba por enganchar.
No sé que decir de los belgas Behind the Veil y su EP Betrayed by Shadows. A medio camino entre el metal clásico y el metalcore, lo más destacable probablemente sea la combinación de sus dos vocalistas, ambas con bonitos registros limpios y sendos guturales que apabullan. Por lo demás, tienen partes melódicas y agresivas bien conjuntadas, un trabajo de guitarras notables y los temas están bastante entretenidos (Carry On sobre todo), pero sin embargo hay algo que no me termina de cuajar con ellos. Cuestión de gustos, supongo.
Cuando veo que los austriacos Graufar no tienen contrato, me quedo absolutamente a cuadros. Sin ser nada especialmente original, lo cierto es que Via Necrópolis (2026) es un discazo de black metal crudo y gresivo, con algunos ramalazos cercanos al death metal, algo así como Belphegor o los Behemoth de la etapa media. Suenan limpios y nítidos pero son capaces de transmitir frialdad y oscuridad a través de sus temas. Los riffs tienen partes incluso pegadizas y son capaces de transmitir esa oscuridad a través de las melodías de guitarra. Una grata sorpresa de una banda que demuestra un buen hacer.
Tras anunciar su retirada, Endseeker han publicado un EP a modo de despedida, este Coffin Born (2026). Es death metal sueco de toda la vida, con un sonido calcado al de los primeros 90 y una receta similar para los temas: potentes, agresivos y pegadizos. Tienen buenos puntos (el propio tema Coffin Born), pero a mí no es una banda que me diga mucho. No aportan nada nuevo y lo que hacen tampoco es que tenga demasiado gancho.
Los siempre infravalorados Misanthrope dieron un volantazo en su sonido con la publicación de Sadistic Sex Daemon (2003), disco grabado en un momento muy bajo para la banda, entre disputas y rupturas. Es un disco mucho más agresivo que su predecesor, Immortal Misanthrope, que aunaba velocidad, contundencia y orquestaciones en lo que vendría a ser la descripción perfecta del death metal progresivo. Este Sadistic Sex Daemon mantenía parte de la esencia de ese disco, con las estructuras intrincadas y algunas orquestaciones (que salvo en La Marche des Cornus, quedan en segundo plano). Es un disco mucho más directo y agresivo, con algún buen momento (la referida La Marche des Cornus, Révisionniste), pero que supuso un cambio importante en su sonido.
Los franceses S.U.P. (o Supuration, o SUP) son una de las bandas más curiosas del underground. El clásico Chronophobia (1999) es una de las muestras de lo que es el avant-garde metal, una mezcla de death metal técnico con influencias de jazz, rock y cualquier cosa que pudiera sonar en ese momento. El sonido de guitarra es crujiente pero sin ser demasiado agresivo y la base rítmica suena profunda y potente. Es un disco en el que pasan muchas cosas, hay medios tiempos y partes rápidas, cambios de ritmo, vocas guturales, limpias... Un disco indefinible pero que acaba por enganchar.
No sé que decir de los belgas Behind the Veil y su EP Betrayed by Shadows. A medio camino entre el metal clásico y el metalcore, lo más destacable probablemente sea la combinación de sus dos vocalistas, ambas con bonitos registros limpios y sendos guturales que apabullan. Por lo demás, tienen partes melódicas y agresivas bien conjuntadas, un trabajo de guitarras notables y los temas están bastante entretenidos (Carry On sobre todo), pero sin embargo hay algo que no me termina de cuajar con ellos. Cuestión de gustos, supongo.
Cuando veo que los austriacos Graufar no tienen contrato, me quedo absolutamente a cuadros. Sin ser nada especialmente original, lo cierto es que Via Necrópolis (2026) es un discazo de black metal crudo y gresivo, con algunos ramalazos cercanos al death metal, algo así como Belphegor o los Behemoth de la etapa media. Suenan limpios y nítidos pero son capaces de transmitir frialdad y oscuridad a través de sus temas. Los riffs tienen partes incluso pegadizas y son capaces de transmitir esa oscuridad a través de las melodías de guitarra. Una grata sorpresa de una banda que demuestra un buen hacer.
Tras anunciar su retirada, Endseeker han publicado un EP a modo de despedida, este Coffin Born (2026). Es death metal sueco de toda la vida, con un sonido calcado al de los primeros 90 y una receta similar para los temas: potentes, agresivos y pegadizos. Tienen buenos puntos (el propio tema Coffin Born), pero a mí no es una banda que me diga mucho. No aportan nada nuevo y lo que hacen tampoco es que tenga demasiado gancho.
Los siempre infravalorados Misanthrope dieron un volantazo en su sonido con la publicación de Sadistic Sex Daemon (2003), disco grabado en un momento muy bajo para la banda, entre disputas y rupturas. Es un disco mucho más agresivo que su predecesor, Immortal Misanthrope, que aunaba velocidad, contundencia y orquestaciones en lo que vendría a ser la descripción perfecta del death metal progresivo. Este Sadistic Sex Daemon mantenía parte de la esencia de ese disco, con las estructuras intrincadas y algunas orquestaciones (que salvo en La Marche des Cornus, quedan en segundo plano). Es un disco mucho más directo y agresivo, con algún buen momento (la referida La Marche des Cornus, Révisionniste), pero que supuso un cambio importante en su sonido.
Hilando con este disco de Misanthrope, busco qué fue del guitarrista Franz-Xavier Boscher. Me encuentro que lleva una discografía meteórica, de la que mOndes en Couleurs (2026) es su última entrega. Aquí no hay nada de metal, es un disco de jazz instrumental en el que la guitarra y el bajo (ambos tocados por Boscher) se van repartiendo el protagonismo. Es un disco calmado y relajado, muy atmosférico y cuya escucha es una gozada.

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