Libros: Dune

Hace mucho, mucho tiempo que me leí el primer tomo de la saga Dune, considerada como uno de los pilares de la ciencia ficción. Ya no recuerdo si, en aquel momento, llegué a considerar la cantidad de matices que se escondían detrás de la historia: desde las luchas políticas en el seno del Imperio por el poder, el subrepticio dominio que las Bene-Gesserit imponen sobre la casta política o el fervor de los Fremen ante la llegada de su mesías y liberador. Cuántos paralelismos con la situación política de los últimos 50 años, aunque la novela es un poco anterior.

Pero calma, que me adelanto.

Se supone que Dune es el primer tomo de una trilogía (aunque posteriormente el  autor, Frank Herbert, fue añadiendo tomos), aunque no tengo muy claro que el verdadero objetivo fuera ese y que las siguientes novelas no sean añadidos "alimentarios".

En cualquier caso, la novela nos sitúa en un lejano futuro en el que el Imperio se basa en el poder de varias casas ducales y de la CHOAM, una corporación mercantil encargada de regular el comercio. La novela comienza con la llegada de la Casa Atreides al planeta Dune, encargados de explotar el comercio de una extraña y escasa sustancia, la especia, en lugar de la Casa Harkkonen, una sanguinaria familia a la que no le importan los medios necesarios para conseguir sus objetivos.

A partir de esta premisa se van desarrollando distintas intrigas, traiciones y juegos de apariencias que se van desarrollando con bastante acierto. Nada es lo que parece en la llegada de la familia Atreides a Dune y, a pesar de ser conocedores de la existencia de un traidor, de una manera voluntaria o no las sospechas no se dirigen hacia quien debieran, de tal manera que el desastre es imposible de evitar.

Llegado este punto, es cuando la figura de Paul Atreides se empieza a desarrollar, pasando de ser el heredero de una casa ducal a un supuesto mesías, dotado de la capacidad de ver el futuro (o múltiples futuros). El libro narra cómo va creciendo dentro de los Fremen, cómo se introduce en su cultura y cómo, en última instancia, valora si liderarles en su lucha por la libertad.

Con un final un tanto caótico, lo cierto es que como reflexión sobre el poder, la religión y el simbolismo de los mitos, Dune es una novela bastante acertada. Tiene un final abierto que fue aprovechado en años posteriores por Herbert para escribir alguna secuela, pero lo cierto es que su lectura deja mucho que desear. Como historia única Dune funciona bien y como inicio de serie tiene sus posibilidades, pero en este sentido da la sensación de oportunidad desaprovechada.

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