¿Qué he estado escuchando esta semana? Semana 24/2026

Llevo mucho tiempo oyendo a la gente hablar maravillas de Sunn O))), pero nunca me había puesto con ellos. Por eso, cuando me pongo con Sunn O))) (2026), su décimo álbum, no sé si les pillo en su mejor momento. De cualquier manera, mantienen los elementos de drone/doom metal, esos riffs pesados y eternos afinados en el infierno, que se acumulan en capas y capas, y que están acompañados por bajo y sintetizadores. Es un disco puramente instrumental, sin batería, que crea una atmósfera densa y opresiva. No ha sido santo de mi devoción.

Podemos decir que la propuesta de los eslovacos Malokarpatan en Vertumnus Caesar (2023) es bastante original. Mezclan heavy metal clásico, algún ramalazo black metalero (algún blast beat, las voces...) y muchos elementos y ambientación folk de la Europa central. La producción huye de la contundencia extrema, dejando espacio para todos los instrumentos, tanto eléctricos como clásicos, que se mezclan muy bien. Lo mismo con la mezcla de estilos, que resulta igualmente vistosa. Como curiosidad merece la pena.

Da igual cuando lo hayan publicado, el segundo disco de los canadienses Freeways, Dark Sky Sanctuary (2024), es totalmente atemporal. En él se dan la mano el hard rock setentero y el heavy metal más clásico que te puedas imaginar. Es como poner en una coctelera partes de Rush, Deep Purple, Free o Led Zeppelin y ver qué sale. Tanto la producción como las voces y coros, todo destila atemporalidad. Los temas son sólidos, con buenos riffs y estribillos pegadizos. No inventan nada, pero lo hacen muy bien.

El brutal death es un estilo que no deja mucho margen para la innovación, y no van a ser los británicos Engorgement los que vengan a hacerlo. No obstante, They Rot Beneath Our Floor (2026) tiene algún riff bastante chulo y algún ritmo pegadizo. El resto, brutalidad sónica sin igual, con una producción espesa e impenetrable y una voz podrida e infame. Se deja escuchar.

El power metal ha cambiado mucho sin cambiar nada. Prueba de ello son los alemanes Victorius, cuyo séptimo álbum World War Dinosaur (2026) acaba de ver la luz. Las letras son completamente de coña (si Joey de Maio levantara la cabeza...), pero la música es un power metal melódico y rápido muy solvente. Nada nuevo, pero impecablemente ejecutado, con estribillos pegadizos, riffs y solos pirotécnicos y un doble bombo rapidísimo. Nada más pero nada menos.

Black metal brasileño es posiblemente de las últimas cosas que pensaba combinar, pero luego te pones delante de Magana Caedes Agni (2026), disco de Sturmvorhut, y parece salido del centro de Bergen. Es un black metal de producción cutre, con un sonido de guitarras enmarañado del que emerge una batería nítida y unas voces desgarradas e indescifrables. Atmósfera oscura y old school a raudales, pero tampoco deja mucho poso.

He alucinado mucho con Nytt Land, dúo ruso (siberiano, más exactamente) que es muy, pero que muy parecido a Heilung: música a base de percusión, sintetizadores, instrumentos tradicionales y lo que viene a llamarse "throat singing", el peculiar estilo vocal que han popularizado Heilung. En Songs of the Shaman (2025) compruebo que son muy similares, pero a su vez tienen un punto propio, a medio camino entre el folk nórdico y, no exagero, los cánticos de los indios nativos americanos. En cualquier caso, me ha gustado mucho, así que seguiré explorando su discografía.

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