Con los noruegos Vreid nunca sabes muy bien con qué carta quedarte. The Skies Turn Black (2026) es un disco que juega la carta del black metal como ingrediente principal, pero luego llegan temas como Loving the Dead, que es puro rock alternativo y te quedas descuadrado. Y no es solo aquí, por todo el álbum hay ramalazos más rockeros, lejos de lo que debería ser el black metal estándar. Además, el sonido no es tan crudo como en otros lanzamientos de black metal, lo que ayuda a que sea más accesible. Tiene su punto, pero me ha dejado un poco frío.
De las cenizas de Legen Beltza salen Txatar, cuyo debut es Hildakoen Jainko (2024). Thrash metal rápido y cañero, de onda ochentera aunque con una producción más moderna. Son agresivos y contundentes, con temas muy rítmicos y machacones, casi sin solos ni melodías. No está mal, aunque para mí es demasiado lineal, para que fuera mucho más redondo echo de menos algo más de melodía o algún cambio de tempo que alivie la contundencia de los temas.
Curiosa mezcla la que nos proponen Temple of Void en The Crawl (2026), quinto álbum de su trayectoria. El sonido es propio del death metal de la vieja escuela, con ese tono clásico de guitarra oscuro y distorsionado en las rítmicas pero limpio y nítido en las solistas; sin embargo, por tempos alternan entre ese death metal old school, partes pesadas propias del doom y algún ramalazo más heavy metalero, sobre todo por algunos riffs y solos. La melodía está siempre presente y la variedad de ritmos e influencias hace que sea un disco variado y con cierto gancho.
Los rusos Bizarrekult han publicado Alt som Finnes (2026), su tercer LP. Aquí tenemos black metal melódico de la vieja escuela, sin teclados y protagonizado por unas guitarras frías y cortantes. Los temas son lo suficientemente variados para no resultar repetitivos, gracias a la combinación de partes rápidas y lentas y la ocasional aparición de voces limpias y melódicas y partes atmosféricas. Un disco que se deja escuchar.
Skaphos es una banda francesa de black/death metal cuyo tercer álbum, Cult of Uzura (2025), es todo un homenaje a Behemoth. Los riffs, grooves de batería, la forma de ambientar los temas, todo me recuerda en gran manera a los polacos, aunque Skaphos han conseguido incorporar algunas pinceladas de personalidad propia a su sonido. El disco es entretenido, gracias a la combinación de black y death metal, los cambios de ritmo, al juego de voces entre gutural y rasgada y a los riffs, bastante currados.
Archspire han terminado hartos de los sellos discográficos y han decidido autoeditarse su último álbum, Too Fast to Die (2026) a través de crowdfunding y similares. El disco hace justicia a su nombre, porque va a toda velocidad, no hay un solo segundo de descanso. Es un death metal técnico, muy técnico, con riffs intrincados y líneas de bajo protagonistas. No me ha convencido la voz, a veces llena de efectos, y la excesiva brutalidad que emana el álbum, sin un solo momento de respiro. Hay partes geniales, pero otras resultan demasiado hasta para mí.
Lamb of God nunca han sido santo de mi devoción e Into Oblivion (2026) no viene a cambiar mi percepción. El disco no está mal, tiene buenos momentos como Blunt Force Blues, pero me parece bastante lineal. La producción es de esas atronadoras, que aplastan al oyente construyendo un muro impenetrable a base de guitarras, cuando se podía sacar mucho más partido de su trabajo con un sonido no tan contundente. Tienen sus momentos, pero poco más.

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