¿Qué he estado escuchando esta semana? Semana 22/2026

Primera noticia de la existencia de Upiór, grupo internacional con alma polaca que lleva funcionando desde 2020. Han publicado dos discos este 2026, Forefather's Eve (Redemption) y Forefather's Eve (Damnation), en lo que viene siendo una curiosa maniobra: Forefather's Eve (Redemption) es un disco de death metal técnico y sinfónico, plagado de teclados y orquestaciones, en la mejor tradición de Fleshgod Apocalypse, mientras que Forefather's Eve (Damnation) es un disco de death metal técnico puro, crudo y duro. Ambos álbumes gozan de un sonido potente, espeso, con unas guitarras afiladas a la vez que contundentes, sobre las que, en el caso de  Redemption, las orquestaciones van completando la atmósfera oscura de los temas. Estos son complejos, llenos de riffs intrincados, melodías y solos vertiginosos. Lo curioso es que Damnation no es solo una versión cruda de Redemption, sino que los temas se han arreglado para que las guitarras suplan esas orquestaciones, con un gran resultado. Son dos discazos, cada uno con una visión del death metal técnico, pero que demuestran funcionar a la perfección.

Los bizkainos Empire of Disease poco a poco se están construyendo una curiosa discografía. While Everything Collapses (2026) es su tercer disco, en el que death metal, groove metal y metalcore se dan la mano de forma indisoluble. El disco suena limpio y nítido, con una base rítmica potente y unas guitarras muy agresivas. Los temas son entretenidos, para mí las partes más logradas son las groove metaleras, con una onda a Pantera muy lograda, con un resultado general bastante satisfactorio.

La primera vez que supimos de Defacing God fue cuando vinieron como teloneros de Krisiun y Baest (además de con Triagone). En aquel momento quedamos prendados de su black metal sinfónico, por lo que recibimos con brazos abiertos este Darkness is My Crown (2026), su segundo álbum completo. Si el anterior, The Resurrection of Lilith, era un buen disco, este va un paso más allá: igualmente sinfónico, pero con guitarras afiladas, alternan entre partes rápidas y lentas con sumo gusto, sin perder un ápice de majestuosidad en ningún momento. Temas variados y entretenidos para un disco que supone su confirmación como un talento a tener en cuenta en el black metal europeo.

 Me quedo gratamente sorprendido por New Day Symptoms (2026), segundo disco de Final Gasp, banda proveniente de Boston. Están a medio camino entre el rock y el metal, con toques góticos, algún ramalazo power punk y mucha, mucha energía. Es un disco totalmente guitarrero, con un sonido afilado y a la vez accesible, con riffs que van construyendo la atmósfera de los temas sin que por ello dejen de ser pegadizos, tanto cuando son rápidos y enérgicos como cuando bajan revoluciones y funcionan en una especia de medio tiempo. Es todo un descubrimiento.

Otro descubrimiento es Astorg, proyecto personal de Vanth, que fuera guitarrista y vocalista de los black metaleros zaragozanos Empty. Shelter (2025) es su segundo álbum, un disco de folk oscuro. Armado con una guitarra acústica, teclados y algún punteo de guitarra eléctrica, Vanth construye un álbum melancólico y atmosférico, con algún ramalazo cercano al flamenco, que funciona a la perfección. Un disco instrumental, muy tranquilo, enigmático y melancólico a la vez que evocador, un disco que te transporta y te hace te hace sentir soledad y frialdad a la vez que calma y paz. Genial.

Neal Morse es un músico incomparable, posiblemente uno de los mayores talentos existentes en la escena del rock/metal progresivo. Con The Neal Morse Band publica ahora L.I.F.T. (2026), posiblemente de los mejores discos del año en el género. Acompañado de la incomparable batería de Mike Portnoy, el bajo de Randy George y las guitarras de Eric Gillette, construye un disco que pasa de partes poperas a otras metaleras sin solución de continuidad, todo ello mezclado con sumo gusto. Las voces de Morse, Gillette y otros vocalistas invitados ayudan a la riqueza del álbum, por otro lado repleto de arreglos y detalles. Un grandísimo trabajo de metal progresivo como sólo Neal Morse es capaz de crear.

Los finlandeses Lost Society me han dejado bastante descolocado con Hell Is A State of Mind (2026). Hacen muchas cosas distintas en muy poco tiempo: metalcore moderno, thrash metal, hard rock... Todo ello con un sonido bastante agresivo, con una base rítmica muy grave y pesada y unas guitarras cortantes, a las que se suman unos ocasionales arreglos de teclado. Los temas son muy variados, por lo que no hay un segundo de aburrimiento, pero también hecho en falta cierta cohesión.

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