Empiezo la semana descubriendo a los suizos Locus Noir, aunque siendo este Shadow Sun (2026) su primer álbum completo, no me extraña. Su propuesta es un rock gótico, con algún ramalazo metalero de vez en cuando, muy en la línea de los últimos Lacrimas Profundere o Cemetery Skyline: temas pegadizos, caracterizados por un sonido de guitarra espeso pero no afilado y una base rítmica potente, coronados por una grave voz limpia. Es entretenido y, aunque no sea la panacea, los estribillos pegadizos le dan su punto.
Power Paladin no se andan con remilgos y en su segundo álbum, Beyond the Reach of Enchantment (2026) nos traen una tremenda dosis de power metal clásico. No inventan nada, no buscan innovar, simplemente entregan un álbum muy solvente, caracterizado por la alternancia partes rápidas y medios tiempos, guitarras afiladas que reparten buenos riffs, melodías y solos y un vocalista solvente. Pero todo ello por sí solo no basta y el disco está repleto de temas bien construidos, entretenidos y con gancho.
Por las fotos se aprecia que los belgas BTL (anteriormente llamados Beyond the Labyrinth) son gente veterana y con muchas tablas, en activo desde 1996. The Game es el primer álbum lanzado bajo el nuevo apelativo, un disco de AOR y hard rock melódico que funciona bastante bien. Temas accesibles, con riffs y estribillos melódicos y pegadizos y la dosis justa de guitarreo. No está mal.
El debut de los canadienses Ravenspell, Obsidian King (2026) resulta ser un interesante disco de heavy/power/thrash metal, en el que se dan la mano la melodía y los riffs y estribillos pegadizos del heavy metal clásico con la potencia y la contundencia del thrash metal, todo ello con un cierto aire ochentero, sobre todo por la voz del vocalista. El disco suena rápido y potente y tiene la dosis necesaria de melodía para que resulte entretenido.
Sigo repasando la carrera de Cathedral y esta vez es el turno de su cuarto álbum, Supernatural Birth Machine (1996). Es el disco en el que definitivamente dejan atrás el sonido doom metal más oscuro para adentrarse en terrenos más propios del metal clásico y el stoner. El sonido de guitarras sigue siendo herencia directa de Black Sabbath, y los temas oscilan entre los dinámicos, como el inicial Urko's Conquest, y los lentos y pesados, como Nightmare Castle, todo ello sin hacer ascos a estribillos pegadizos. Es un disco distinto, que necesita una serie de escuchas para adentrarse en él.
Crème Flesh no se andan con chiquitas y en su segundo álbum, For Your Ass Only (2026) reparten cera a diestro y siniestro. Brutal death metal sin concesiones, con un sonido pesado y espeso, una voz ultra gutural y la consabida sucesión de partes rápidas y pesadas, con esos breakdowns propios del género y esos interludios con tomas extraídas de películas. Se deja escuchar, pero no es nada especial.
Con Poison Ruïn y su Hymns From the Hills (2026) me salgo un poco de lo habitual: esto es punk rock con aire rockabilly, rápido, melódico, con ocasional aparición de la distorsión cuando sale su vertiente más punk. En estos temas el sonido se vuelve más sucio y enfangado, mientras que el resto suenan limpios y nítidos. El disco está bastante bien, es entretenido y se deja escuchar.

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