Los belgas Poseydon son unos veteranos de esto. Activos desde 1992 hasta 1999 (cuando solo grabaron una demo) y reactivados en 2006, Time is a River and the Waters are Red (2026) es su tercer álbum, un disco de thrash/death metal. Su sonido es muy potente y monolítico, propio del thrash metal moderno, con una base rítmica muy protagonista y unas guitarras más espesas que afiladas. La producción es limpia y nítida y la ejecución inmaculada, pero a los temas les falta algo para terminar de enganchar. A mí se me ha hecho un punto monótono.
Los finlandeses Hokka reúnen en sus filas a exmiembros de Blind Channel y The Rasmus, con lo que supone de experiencia. Ello les ha permitido crear este Via Miseria IV (2026), su álbum debut, en el que dan rienda suelta a un rock gótico reminiscencia de sus anteriores bandas. Las guitarras son las protagonistas, sin que eso sea óbice para la presencia de algún ramalazo electrónico y algún teclado de fondo. Los temas se caracterizan por los riffs pegadizos y estribillos accesibles, con un fuerte aire popero (versión de Seal incluida, bastante curiosa), resultando un disco entretenido.
Sepultura están inmersos en su gira de despedida (yo no termino de creérmelo), y en el ínterin han publicado este EP de cuatro canciones, The Cloud of Unknowing (2026). Tenemos tres temas potentes, que mezclan agresividad y velocidad (All Souls Rising, Sacred Books, The Place) y una la balada thrash metal (Beyond the Dream). Encontramos atisbos de teclados y/o orquestaciones, riffs marca de la casa y una demostración de versatilidad vocal por parte de Derrick Green, que hacen pensar que Sepultura se retiran estando en buena forma.
Winterfylleth siempre han estado infravalorados, al menos para mí. Deberían ser reconocidos como una de las fuerzas motoras del black metal europeo y, sin embargo, son una joya underground. The Unyielding Season (2026) es su noveno disco y resulta ser otra obra maestra de black metal, reuniendo en sus temas velocidad y pausa, riffs agresivos y bonitas melodías, acompañadas por unos teclados que ayudan a crear las atmósferas que envuelven los temas. Es un disco variado, entretenido, una gozada en todos los aspectos, rematado por una majestuosa versión del Enchantment de Paradise Lost (y donde la voz limpia resulta protagonista, aunque la de Holmes sea difícilmente igualable). Una vez más, Winterfylleth no defraudan.
Sermon to the Lambs (2026) es el primer álbum de los chilenos Sermon to the Lambs. Cualquier cosa buena que pueda decir de ellos queda opacada por el sonido de la caja de batería, que hace bueno al de Lars Ulrich en el St. Anger. Se come todo lo que hay a su alrededor, siendo tan insoportable que a los 44 segundos del segundo tema, dimito. Lo siento.
Bastante mejor impresión me deja On the Promise of the Moon (2026), segundo álbum completo de los norteamericanos Reeking Aura. Tenemos death metal de la vieja escuela, aunando la brutalidad de la escena americana y el sentido melódico de la escena sueca. Temas rápidos, con buenos riffs y partes melódicas (The Cathedrals Calculation incluso con algún aporte de teclados), hacen que el disco lo suficientemente variado para resultar entretenido.
Escucho con interés The Royal Discordance (2026), tercer disco de los australianos The Gloom in the Corner. Es un disco de deathcore que me recuerda mucho a Falling in Reverse y similares, sin el punto rapero, y con una vena popera más marcada. No suenan mal, tienen algunos riffs y estribillos interesantes, aunque el disco acaba haciéndose un poco demasiado largo.

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