¿Qué he estado escuchando esta semana? Semana 16/2025

Siguiendo la estela de Heilung tenemos a los franceses Eihwar, dúo que practica una especie de folk vikingo pero mucho más electrónico, de tal manera que hasta ellos mismos se denominan "Viking Trance Music". EN Hugrheim (2026) el protagonismo se lo llevan la percusión y los sintetizadores, pero también hay secciones de cuerdas, guitarras acústicas y otros instrumentos clásicos. Parecen salidos de la BSO del Skyrim, The Witcher 3 o de la serie Vikingos, por lo que tampoco es que aporten nada especialmente original a la escena. En cualquier caso, se dejan escuchar.

W.E.B. es una banda griega que lleva casi 25 años en activo y de los que este Darkness Alive (2026) es el primer álbum que escucho. Grabado en directo en su Atenas natal, es una buena muestra de su metal sinfónico, cercano al black/death metal, con un sonido potente y espeso, quizá un tanto demasiado espeso, en el que las orquestaciones y las voces acaban resultando lo más descifrable. Aún así no está mal y el setlist resulta entretenido así que habrá que echar un vistazo al resto de la discografía del grupo.

El trío americano Hoaxed acaba de publicar Death Knocks (2026), su segundo álbum completo. Practican un rock guitarrero bastante oscuro, con ramalazos punkis y metaleros, que suena muy bien. El sonido es espeso, muy garajero, con una base rítmica muy potente y unas guitarras con una distorsión similar a unos Black Sabbath hipervitaminados. Sus ingredientes son riffs pesados que no hacen ascos a una buena melodía, por lo que el disco suena entretenido.

Creo que de Stabbing ya he hablado por aquí (o de alguna banda de nombre similar, que el brutal death no es el colmo de la originalidad). Eon of Obscenity (2026) es su último disco, 30 minutos de puro y duro brutal death, alternando partes pesadas y rápidas, con ese particular sonido de caja, unas guitarras impenetrables y una voz oscura y cavernosa. No se les puede pedir más.

No conocía a los canadienses Gutvoid de nada, pero en Liminal Shrines (2026) me encuentro un curioso disco que fusiona death metal de la vieja escuela con elementos avantgarde o incluso más progresivos, en una onda a lo que hacen Blood Incantation, por ejemplo. Son temas variados, en los que hay espacio para partes rápidas, pesadas y medios tiempos, donde los riffs pesados se alternan con melodías e incluso alguna parte más atmosférica. Es un disco bastante interesante, que poco a poco te va atrapando. Gran descubrimiento.

En todos los años que llevo escuchando a Emperor siempre había pasado por alto, no sé por qué, al Anthems to the Welkin at Dusk (1997). Con un sonido muchísimo más pulido que el de su debut, que permite apreciar mucho mejor los arreglos de los temas, en los que se empiezan a ver los derroteros por los que Ihsahn iría más tarde. Con joyas como The Loss and Curse of Reverence o Ye Entrancemperium, este disco tiene ganado a pulso un hueco entre el panteón de leyendas del black metal.

Curiosa propuesta la de los tejanos Night of the Vampire con The Enchanting Winds of the Dreamweaving Masquerade (2026). A medio camino del rock setentero, el darkwave y el black metal, su propuesta es un tanto inclasificable, pero funciona. La base rítmica es propia del rock, las guitarras suenan espesas como en el black metal y los teclados son propios del synthwave o géneros similares, sobre los que la voz black metalera va recitando las letras. Hay que darle una escucha para entenderlo, a mí me ha cautivado.

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