Empiezo la semana con los suecos Shatterheart, que debutan con este Infernal Symphony (2026). Es un disco de power metal sinfónico en el que los teclados y orquestaciones son protagonistas, pero en el que las guitarras también reclaman su espacio: hay buenos solos, riffs y melodías, pero sin un tono que resulte especialmente agresivo o afilado. La vocalista Alicke Kostopoulou ofrece un despliegue sin parangón, demostrando una potencia y un rango vocal amplio, desde el tono más rockero a uno limpio y más "operístico", por decir algo. Es un buen debut, sin duda.
Revisito Aspera Hiems Symfonia (1996), el debut de Arcturus, banda que rompió los moldes del black metal con la incorporación de elementos progresivos y sinfónicos. Lo que hoy es canon en 1996 fue rompedor, con coros, voces limpias, profusión de teclados... el disco goza además de una calidad de sonido envidiable, con una producción limpia y cuidada que permite escuchar cada instrumento, aunque a costa de una pérdida de filo en el sonido de las guitarras. Wintry Grey es un temazo que refleja fielmente el espíritu del disco.
Una de mis debilidades son los noruegos Borknagar, quienes han construido una sólida carrera gracias a su black metal progresivo. Echo la vista atrás para escuchar Borknagar (1996), su álbum debut, y puedo apreciar lo que ha evolucionado la banda desde entonces. Es un disco de black metal crudo, muy influenciado por las bandas de la primera época, con guitarras crujientes y con unos teclados que acompañaban más que lideraban. El sonido era áspero, lo que no impedía que las influencias más folk, que ya estaban por ahí, pudieran salir adelante. Un disco de puro black metal, el único de la carrera de Borknagar, pero que sin duda sirvió para cimentar su carrera.
Cambio de tercio radical con Coming Up To Consciousness (2024), el último disco de Pure Reason Revolution, banda inglesa de rock progresivo a la que he llegado siguiendo los pasos de Annicke Shireen (su vocalista y también de Heilung). Para mí acostumbrado a la caña burra, este disco está muy bien, muy atmosférico, con una base rítmica muy protagonista, siendo el bajo el instrumento que lleva el protagonismo, con unos teclados y guitarras etéreos que, de vez en cuando, se arrancan con riffs más potentes, como en Useless Animal. Melodías accesibles y estribillos coreables complementan los ingredientes de un disco a tener en cuenta.
Vuelta al redil metalero con el debut de Evoked Eclipse, The Cries of Evil (2026) es un más que interesante álbum a caballo entre el black metal, el doom y el death melódico. Tiene un fuerte componente atmosférico, con muchas partes a medio tiempo, riffs y arreglos de teclado majestuosos, con gran protagonismo de éstos y esas "notas eternas" tan propias de las guitarras del doom metal más etéreo. Pero también saben correr, sacando un lado death/black melódico que puede llegar a recordar a Dissection (salvando las distancias). El sonido es limpio y cristalino, incluso en las partes en las que se lían la manta a la cabeza y deciden ponerse a correr. Me ha parecido un disco bastante entretenido, con bastantes detalles que lo hacen interesante de escuchar.
Pego otro volantazo estilísitico con Kati Ran y su álbum Sála (2024). Se trata de un disco de neofolk, muy en la onda Heilung, hipnótico, etéreo y atmosférico. Mucha percusión, sintetizadores e instrumentos clásicos para desarrollar su música. Cuenta además con numerosos invitados (Gaahl, Mitch Harris, UMBRA, gente de Swallow The Sun...). Es un disco interesante, relajante, ideal para sumergirse en él y dejar la mente vagar.
Curiosa mezcla de black, death y doom metal la que nos proponen The Ruins of Beverast en su séptimo álbum, Templeschaf (2026). Temas largos (6-7 minutos de media), repletos de cambios de velocidad, con partes agresivas que dan paso a partes bien más pesadas, bien atmosféricas. Las guitarras son las principales protagonistas, a vece través de riffs y melodías,a veces a través de punteos de aire más etéreo. Las voces se van alternando entre las guturales y las limpias, de manera que se trata de un disco lleno de detalles, fácilmente apreciables gracias al sonido limpio y nítido del álbum. No está mal, aunque a mí no ha terminado de convencerme del todo, le falla algo para terminar de ser redondo del todo.

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