¿Qué he estado escuchando esta semana? Semana 09/2026

¿Metal en Bielorrusia? Hasta hoy ni idea de qué podía salir de por allí, pero Eximperituserqethhzebibšiptugakkathšulweliarzaxułum (Eximperitus para el resto del mundo) se han cascado un señor disco con Meritoriousness of Equanimity (2026), un disco de brutal death técnico que no hace ascos a la melodía o a los riffs pegadizos sin por ello perder un ápice de intensidad. Suena potente a la vez que limpio y nítido, lo que realza el buen hacer de este dúo, acompañado por varios músicos de sesión que ayudan a completar un notable trabajo.

De Witch Club Satan tampoco sabía nada hasta que vi que iban a abrir para Avatar en su próxima gira y me he encontrado un grupo de black metal que en Witch Club Satan (2024) tira hacia el old school, con un sonido de guitarras crudo y abrasivo como en los inicios, ese aire descontrolado propio del punk que tenía el black metal primigenio, pero con una producción más limpia. El disco está bien, furioso, entretenido y deja un buen sabor de boca, de manera que su concierto promete.

De las cenizas de Windir nacieron Cor Scorpii, banda que ha publicado dos álbumes en su trayectoria, siendo Ruin (2018) su obra más reciente. Es un disco de black metal sinfónico, en la onda Dimmu Borgir/Cradle of Filth. Temas rápidos, con profusión de teclados que se reparten el protagonismo con las guitarras, además de varios juegos de voces entre las agresivas y las limpias. Es un disco entretenido y resultón, que deja con ganas de que se animen a publicar algo más.

Otro descubrimiento son los noruegos Eldamar, una banda nacida de la mente del músico Mathias Hemmingby pero que, actualmente, cuenta con un line-up más establecido. Me escucho del tirón Astral Journeys Pt. I : Creation (2024) y Astral Journeys Pt. II : Dissolution (2025), dos discos concebidos simultáneamente y que resultan un todo. Se trata de una música muy ambiental, en el que la parte eléctrica ocupa tan solo una parte de ella. Los discos están repletos de secciones atmosféricas con teclado, violines o leves punteos de guitarra. En cuanto a las partes eléctricas, encontramos desde black metal oscuro a un funeral doom melancólico (y en Astral Journeys Pt. II, hasta rock alternativo), nunca rápido ni disparado, sino siempre a medio tiempo, lento y majestuoso, y con las voces en un segundo o tercer plano. Una propuesta diferente, bastante entretenida.
 
Ya sabemos qué esperar de Paganizer, y As Mankind Rots (2026) no supone ninguna gran novedad en ellos. Death metal sueco, agresivo y contundente pero no exento de melodía, con riffs poderosos y una base rítmica potente, reforzados por una producción que tira de un sonido añejo pero puesto al día. A estas alturas de la vida Rogga Johansson no se va a poner a innovar, pero no es menos cierto que le tiene tomada la medida al género y que sigue facturando discos efectivos como el primer día.

No tenía referencias de los irlandeses del norte Survivalist, cuyo segundo álbum es este A Place For Those Who Suffer, Alone (2026). Siguen al pie de la letra el manual del metalcore más clásico, repleto de voces guturales, breakdowns y riffs ultra pesados aderezados con estribillos accesibles cantados con voces limpias. Hay que reconocer que tienen algún destello en forma de riff o melodía pegadizo y bien construido, pero en general no termina de engancharme.

Archvile King, esa one-man-band formada por el músico francés Baurus, publica su segundo LP, Aux Heures Deséspérées (2026). Como todo lo que saca LADLO Prods., es un disco de black metal curioso, a medio camino entre el black metal crudo de los primeros tiempos y el black metal melódico de la segunda ola del género, todo ello con un sonido crujiente pero nítido y limpio. Temas entretenidos, con alternancia de partes rápidas y medios tiempos que hacen que el resultado general sea resultón.

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