¿Qué he estado escuchando esta semana? Semana 08/2026

Con el status de banda legendaria merecidamente ganado, Megadeth publican su canto del cisne, oportunamente titulado Megadeth (2026). Su disco de despedida es un compendio de todo lo que han sido Megadeth en su carrera: hay temas rápidos, otros más pesados, partes técnicas y solos endiablados. Pero me suena demasiado pulido, demasiado limpio, le falta un punto de espontaneidad. Además, Mustaine anda justito de voz, aunque la afinación y los temas están construidos para que no se note demasiado. Acaban con una versión del Ride the Lightning de Metallica (aunque escrita por Mustaine) a la que le pasa lo mismo: técnicamente es una gozada, pero le falta chispa.

Descubro a la banda alemana The Crown of Yahmad con el EP What Ghosts Reveal (2026) y me llevo una grata sorpresa. Doom metal gótico, lento, pesado y muy atmosférico, plagado de violines y teclados y coronado por una voz melódica. Temas delicados, sin apenas cambios de ritmo que le den un poco de vidilla de vez en cuando, lo que hace que se haga un poco aburrido a la larga (y eso que solo dura 28 minutos). No está mal, pero podría ser algo más.

Menuda sorpresa que me he llevado con Like Crushed Violets and Linen (2026), el segundo álbum de Luminesce, que resulta ser el proyecto individual de Alice Simard, música canadiense que se descuelga con un álbum de brutal death técnico muy serio. La verdad es que lo tiene todo, riffs intrincados, melodías, solos técnicos, partes rápidas, pesadas y el corolario, el vozarrón que se saca Alice. Gozan además de un sonido potente pero nítido que permite escuchar todo lo que está ocurriendo en el álbum. Es un disco que orbita en la misma onda que Obscura, Spawn of Possession y similares, y que no les desmerece en absoluto. Gran descubrimiento.

Nunca me he puesto en serio con la discografía de Bathory, así que seguro que todo lo que diga no son más que obviedades. Pero ya puestos, he de decir que Twilight of the Gods (1991) es una auténtica maravilla que, por sí sola, bastaría para elevar a Quorthon a los altares. La producción es una gozada, con un tono de guitarra imitado mil veces desde entonces, con un montón de arreglos repartidos por los temas que los enriquecen sobremanera. Los temas, principalmente medios tiempos hímnicos y solemnes, son un ejemplo de composición. Este álbum sentó las bases del viking metal, y merece por derecho propio un sitio en los altares del metal.
 
Le echo mano a la reedición de Our Raw Heart (2018) de los americanos Yob y me quedo gratamente sorprendido. Es un disco de stoner que, por momentos, juguetea con el doom metal, lleno de buenos riffs y melodías, con ese tempo que está a medias de lo intenso y lo pesado. Es un disco intenso, de temas muy largos (siete temas en 73 minutos), repletos de detalles y que, por tanto, necesita de unas cuantas escuchas para irle sacando el jugo. Tiene un sonido aplastante, en el que las guitarras suenan pesadas y espesas pero nítidas, con el bajo acompañando de forma sobresaliente y una batería que sabe cuándo sonar aplastante y cuándo no abarcar protagonismo. Me ha gustado, aunque se me ha hecho un poquito largo.

Menudo descubrimiento han sido los finlandeses Marianas Rest y su The Bereaved (2026), ¡quinto! álbum de su carrera. Se trata de un disco que cabalga entre el death metal melódico y el doom metal gótico. Es un disco con riffs poderosos y melodías de aire melancólico, acompañados de melodías de teclados de aire etéreo y que realzan esa melancolía que se despliega a lo largo del disco. Los temas además son variados y entretenidos, gracias a esa combinación de partes rápidas y dinámicas propias del death metal con otras más lentas, pesadas y atmosféricas que sacan a relucir la parte más doom de su música. Todo esto acompañado de un sonido nítido y cristalino que saca a relucir todas las virtudes. Sin duda un gran trabajo.

Cierro la semana con Cybergenesis (2026), el tercer trabajo de los italianos Hyperion. La verdad es que ha sido una gozada de disco, un álbum de heavy/power metal cañero, rápido, agresivo y contundente, pero a la vez directo y sin excesivas florituras. Temas bien construidos, con riffs y estribillos pegadizos, una buena ejecución y un sonido atemporal hacen de este disco una buena elección para los aficionados del metal clásico.

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