Videojuegos: Dungeon Siege

Tras el tremendo éxito de las dos primeras entregas de la saga Diablo, y viendo el tremendo éxito que la PlayStation le estaba dando a Sony, Microsoft decidió entrar en el mundo del videojuego y uno de los primeros lanzamientos que auspició la marca de Seattle fue este Dungeon Siege, que data de 2002.

Diseñado por Chris Taylor, creador también de Total Annihilator, un RTS que debió ser un éxito a finales de los 90 (es un género que nunca he trabajado mucho), Dungeon Siege se presentaba como una alternativa a la saga Diablo. Baste decir que, por aquel entonces, este género estaba en auge, siendo Nox o la saga Sacred algunos de los juegos más reseñados de aquella época.

El Dungeon Siege es un juego en el que la faceta rolera pesa bastante poco. Las posibilidades de personalización de nuestro héroe son bastante escasas y la progresión de habilidades es muy sencilla, memorizando hechizos a la vez que las habilidades en las armas a distancia, cuerpo a cuerpo o de ataque mágico aumentan a medida que se usa cada tipo de ataque. Así, el juego se desprende de la complicación que suele ir asociada a los juegos de rol, centrándose mucho más en la pura acción.

Una cosa curiosa (y que luego he visto reseñada como uno de los grandes avances del juego) es que no hay "niveles" como tales, sino que el avance por el mundo es lineal, prescindiendo de las pantallas de carga: algo así ocurría también en la saga Diablo, solo que las mazmorras sí estaban divididas en distintos niveles que se iban cargando a medida que llegabas a cada puerta.

Gráficamente es un juego que, en su momento, resultó bastante atractivo, con algún buen detalle en los escenarios y texturas, aunque por debajo de los Diablo, bastante más trabajados tanto a nivel de escenarios como de gráficos 2D, por no mencionar las cinemáticas, un elemento que siempre ha sido de destacar en los juegos de Blizzard. Sin embargo, sigue resultando atractivo de jugar a pesar del tiempo transcurrido.

En cuanto a la BSO, me resulta bastante discreta. No está mal, pero tampoco es nada reseñable. Acompaña durante la partida, de forma muy discreta, teniendo más protagonismo los efectos de sonido (enemigos, disparos, etc).

Por lo demás, es un juego de manejo muy sencillo, sin cientos de combinaciones de teclas ni nada similar. Así, la curva de aprendizaje es muy rápida y en apenas unos minutos ya dominas las interacciones necesarias para poder avanzar sin problemas en el juego. Además, la dificultad está bastante equilibrada, de tal manera que en la primera hora de juego resulta muy fácil avanzar, aunque una cosa que estoy echando de menos por ahora es el tener una "base" a la que acudir para, por ejemplo, comerciar con el botín obtenido en las misiones. Igual más adelante aparece ese lugar, pero por ahora me he visto obligado a ir dejando atrás numerosos objetos.

Concluyendo, se trata de un juego entretenido, un clon del Diablo algo más simplificado pero que resulta igualmente efectivo. Recomendado para pasar un buen rato sin mayores complicaciones.

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