Libros: Trilogía de las Guerras Husitas (Andrzej Sapkowski)

Después de haber alumbrado a uno de los personajes más icónicos y carismáticos de la novela fantástica europea como es Geralt de Rivia, Andrzej Sapkowski tenía un reto enorme ante sí al enfrentar cómo continuar su carrera. Con esta Trilogía de las Guerras Husitas, Sapkowski decidió combinar su faceta de escritor fantástico con la novela histórica, y a bien que lo ha conseguido.
 
Situémonos primero en la situación histórica: durante la primera mitad del siglo XV, en la zona de Bohemia nació un movimiento religioso opuesto a la doctrina de Roma (además de tener aspiraciones de autonomía por parte de la población checa respecto de la clase dominante alemana). Así, el clérigo Jan Hus promulgó una doctrina considerada la base del protestantismo, acabando condenado por la iglesia de Roma a morir en la hoguera. Esto acabó provocando un cisma entre la iglesia católica y los seguidores de su doctrina reformista, denominados husitas que acabó con una primera cruzada en 1420, a las que siguieron varias más en las siguientes décadas.
 
En este caldo de cultivo es donde se desarrolla la novela. Tomando como protagonista a Reinmar de Bielau, médico, aprendiz de mago, noble venido a menos y amigo de las mujeres, se van tejiendo distintas tramas, con Reinmar/Reynevan de protagonista: la de su persecución por la familia del noble con cuya esposa se estaba acostando, repleta de acción; la de la búsqueda de dicha noble para jurarle amor eterno, también repleta de reflexiones sobre el amor; también tenemos la trama de la búsqueda de venganza por la muerte de su hermano a manos de un oscuro personaje, Treparriscos, así como la de la búsqueda de la supervivencia de la mano de Sansón Mieles, un extraño novicio recogido en un monasterio, y de Scharley, una especie de fraile, caballero y buscavidas. Estos dos compañeros son el apoyo constante de Reinmar a lo largo de la trilogía, con su propia historia detrás.

Además, no podemos olvidarnos de los convulsos tiempos que se vivieron en la zona entre 1425 y 1435, periodo en el que, más o menos, está situada la acción: por un lado, la Iglesia de Roma, buscando afianzar su supremacía; por otro lado, las revueltas husitas y cómo se van convirtiendo de lucha por la libertad en mera carnicería y rapiña; en medio, las disputas territoriales sobre Bohemia y Silesia, con el Sacro Imperio Germánico por un lado y el reino de Polonia por otro. Estas disputas religiosas y políticas son el caldo de cultivo perfecto para la historia que Sapkowski nos cuenta, en la que sitúa magistralmente a los personajes ficticios que la protagonizan junto con otros personajes históricos, auténticos, con los que van tejiendo distintas relaciones a medida que el conflicto avanza.

Estas tramas, independientes entre sí, se acaban entremezclando y haciéndose una con el enfrentamiento entre la iglesia católica y los rebeldes husitas, enfrentamiento en el que Reinmar se ve involucrado (con una gran parte de implicación por su propia parte) y que tiene consecuencias para todos los personajes de la obra. A lo largo de los libros se van deslizando reflexiones sobre el idealismo, la libertad y la búsqueda de los intereses de uno mismo, siempre a través de la historia previa de cada personaje y de las decisiones a las que se enfrentan: todas, absolutamente todas y cada una de las decisiones que un personaje toma en la novela acaba volviendo más tarde a él, con las oportunas consecuencias.
 
Y es que es sabido que a Sapkowski los finales felices no le gustan, si bien puede decirse que la trilogía parece que termina "medio bien", al menos para todos aquellos que, se intuye, sobreviven a la historia: una historia violenta, en la que se narran los horrores de la guerra (aunque sin llegar a regodearse en detalles), en la que hay espacio para el amor, para el humor y, sobre todo, para una gran historia. A mí me ha tenido completamente atrapado, pero también me ha generado tensión ante los acontecimientos que se avecinaban, de tal manera que tenía que forzar para terminar un capítulo o dejar de leer para no empezar uno nuevo y dejarlo a medias.
 
Una lectura que recomiendo fervientemente: me ha descubierto unos hechos que desconocía, pero que han sido capitales en la formación de Europa, aderezados con unas tramas absorbentes, narradas de forma magistral. Hasta me ha dado pena terminarlas...


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